Factores de riesgo

El principal riesgo de ictus es la edad. Se empieza a considerar significativo el riesgo de ictus a partir de los 45 años en varones y de 55 en las mujeres y va aumentando con la edad. Este riesgo es aún mayor si existe una historia familiar de ictus en padres o hermanos antes de los 55 años, o madre y hermanas antes de los 65 años.

También se considera un factor de riesgo haber sufrido ataques isquemicos transitorios (miniictus), enfermedades arteriales periféricas, patología de la arteria carótida o anemia de células falciformes.

Los cinco grandes factores de riesgo sobre los que se puede actuar preventivamente son:

• La hipertensión (por encima de 14/9) es considerada un alto factor de riesgo. Suele llamarse a veces el "asesino silencioso" porque normalmente no produce síntomas antes de ser diagnosticado.

• El tabaco. Los fumadores directos o los fumadores pasivos (por ejemplo, las personas que conviven con un fumador) también corren un serio riesgo de ictus.

• El sobrepeso es un factor importante, se puede valorar a partir de la grasa abdominal. Un diámetro de cintura mayor de 100 cm en los hombres o de 85 cm en las mujeres es un indicativo de que se corre riesgo de ictus. Aunque no necesariamente relacionado con la obesidad también hay que señalar como factores de riesgo los niveles de colesterol. Se estima riesgo de ictus para valores de colesterol total por encima de 200, niveles de LDL (colesterol "malo") mayores de 100 o HDL (colesterol "bueno") por debajo de 40.

• La diabetes también es un importante factor de riesgo, por lo que es muy recomendable un control médico estricto.

• Las enfermedades cardiacas incluyendo fibrilación auricular o ritmo cardiaco anormal. La fibrilación auricular es la arritmia cardíaca más común entre los pacientes geriátricos. En pacientes mayores de 80 años de edad, la prevalencia se eleva a aproximadamente el 10%. La fibrilación auricular se asocia con graves consecuencias para la salud, incluyendo un aumento de 2 veces en el riesgo de mortalidad y un aumento de 5 veces en el riesgo de accidente cerebrovascular.

Referencias:

Gosch M, Roller RE, Böhmdorfer B, Benvenuti-Falger U, Iglseder B, Lechleitner M, Sommeregger U, Dovjak P. 2012. Management and therapy of atrial fibrillation in geriatric patients. Z Gerontol Geriatr 45(1):55-68.


Williams ; O. 2010. Stroke Diaries. A guide for survivors and their families. Oxford University Press.